Al hacer el amor, haz también de ello una meditación

¿Se puede trascender el sexo sin entrar en él?

“Entonces, ¿qué necesidad hay de trascenderlo?  La necesidad de trascendencia surge sólo porque estás en él.  Naces en él, naces de él:  eres un fenómeno sexual…
Trascendencia significa la desaparición de la necesidad del otro, la desaparición del deseo de perderse en una mujer o en un hombre.  Y esto sólo es posible si has comprendido, y la comprensión sólo llega con la experiencia.  De manera que no te digo que te desprendas de tus relaciones; más bien,  que te vuelvas más meditativo en tus relaciones.
Al hacer el amor, haz también de ello una meditación.  Y te sorprenderás:  si mientras haces el amor entras además en un estado meditativo, comprenderás a un nivel muy profundo lo que está sucediendo, y todo el anhelo que llamamos sexo se volverá consciente.  Y una vez que se ha vuelto consciente, puede desaparecer.  Y desaparece por sí solo; no necesitas hacer, no necesitas practicar nada para ello.  Cuando se va por sí mismo es hermoso.  Sí, el sexo desaparece; uno lo trasciende, pero no luchando contra él…
La trascendencia nunca sucede mediante la represión; la trascendencia sucede mediante el entendimiento, la trascendencia sucede mediante la conciencia…
…cuando entras en un profundo orgasmo, cuando está sucediendo el clímax, hay una gran alegría porque en ese momento el sexo desaparece. El sexo te lleva al estado orgásmico,  y una vez que ha cumplido su propósito, el sexo desaparece.  En el estado orgásmico no queda sexualidad en ti:  simplemente estás palpitando y no hay deseo;  estás absolutamente aquí-ahora; no hay futuro, ninguna fantasía, ni imaginación, nada. Y cuando sucede el orgasmo, el hombre está solo; puede que la mujer esté ahí, pero él no es consciente de la mujer.  Y la mujer está sola; el hombre está ahí, pero ella no es consciente del hombre.
El orgasmo es individual: está sucediendo dentro del hombre, está sucediendo dentro de la mujer. El otro lo ha activado, pero ahí acaba la función del otro; ya no estás interesado en el otro. En el orgasmo profundo simplemente estás dentro de ti mismo, no hay sexo en ello; de ahí el gozo.  Y después de un buen orgasmo, te sentirás muy dichoso durante horas,  y no volverás a pensar en el sexo durante horas; el deseo se ha ido de ti.  ¿Qué ha sucedido?  Si te sientes dichoso, no puede haber deseo.  Si hay deseo, no puede haber dicha. El deseo y la dicha nunca están juntos.
Y si meditas profundamente mientras haces el amor, tomarás consciencia de que el tiempo desaparece; en el clímax no hay tiempo, de repente estás aquí-ahora. Sólo entonces conoces el significado de aquí y ahora; de otro modo, estás en el pasado o en el futuro. Y cuando desaparece el tiempo, desaparece la mente, porque la mente es otro aspecto del tiempo, otro nombre del tiempo. La mente es pasado y futuro.  Cuando no hay tiempo no hay mente.  Reflexiona: no mente, no tiempo, no deseo sexual…y hay un gran gozo.
Pero la gente se lo pierde porque no está alerta a ello.  La gente se pone a hacer el amor inconscientemente, mecánicamente.  Hazlo conscientemente, atento, recordando lo que está sucediendo, observando, siendo un testigo,  y eso liberará entendimiento en ti;  eso irradiará consciencia en ti.  Y la consciencia es trascendencia, la consciencia es libertad”.

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